Más de veinte años criando el ave emblemática de Tierra de Campos en palomares tradicionales, con trazabilidad total del palomar a la mesa.

El pichón bravío es la cría de la paloma brava, nacido en los palomares de adobe de la comarca, de madres en vuelo libre. Carne roja oscura, magra e intensa: nada que ver con el pichón de granja.
Durante siglos, los palomares de adobe fueron el corazón de cada pueblo de esta llanura. Cuando la tradición estaba muriendo, aquí seguimos criando: selección de madres autóctonas, puesta natural de 10 a 14 huevos por pareja al año, método tradicional y ninguna prisa.
Hoy esa fidelidad al oficio es también un proyecto de comarca: palomares recuperados, empleo local y un producto que vuelve a estar en las mesas que marcan el paso de la cocina castellana.
Nuestra historia